A menudo, la ansiedad de los dueños de perros es causada por la tos del animal. Para descubrir la causa de este fenómeno, algunos recurren a un veterinario en busca de ayuda y muchos tratan de encontrar una explicación por sí mismos. Como regla general, el médico aún puede sugerir la respuesta más correcta al hacer un diagnóstico de los órganos del animal.
El primer paso es buscar la ayuda de un especialista. El médico debe identificar la causa de la tos que ha surgido y luego prescribir el tratamiento adecuado.
Las enfermedades más comunes para la tos son colapso (estrechamiento de la tráquea), laringofaringitis, traqueítis, laringitis. Estas enfermedades están asociadas con problemas del tracto respiratorio superior. Pero tampoco se deben descartar patologías del tracto respiratorio inferior: neumonía, bronconeumonía, bronquitis crónica o aguda. Según el diagnóstico realizado por el médico, a su mascota se le prescribirá el tratamiento adecuado.
Con laringo-faringitis y laringitis en un perro, los ganglios linfáticos están agrandados. También se vuelve más letárgica y su voz a menudo desaparece. Tu perro se niega a comer y a pasear. En este caso, suéltelo del collar, ya que ejerce mucha presión sobre la garganta. Trate de no darle agua ni comida fría. Limite el tiempo de caminata en climas fríos o lluviosos. Si dentro de una semana no nota ninguna mejora, asegúrese de consultar a su veterinario.
Una tos seca con convulsiones puede llevar a sospechar una enfermedad como la tráquea. A menudo se acompaña de disnea inspiratoria y estridor respiratorio. Esta enfermedad es causada por bacterias, virus o parásitos. Una enfermedad infecciosa solo se puede curar con medicamentos especiales recetados por un veterinario.
La bronquitis crónica y aguda también es común en perros. Una tos húmeda y fuerte es uno de los signos de esta enfermedad. Suele aparecer durante una caminata o después de dormir. Con esta condición, no demore en ir al médico, ya que su perro puede tener una complicación.
La bronquitis alérgica puede ser causada por influencias ambientales como la picadura de un insecto. En este caso, se requerirá un tratamiento a largo plazo con medicamentos antialérgicos. En cualquier caso, nunca será superfluo mostrar tu mascota al veterinario.